Jugar a esta joya en 2026, ocho años después de su lanzamiento, es una decisión maravillosa. Gráficamente sigue siendo una absoluta delicia; ni me puedo imaginar el impacto que tuvo en su día. Por poner una pega, algunas texturas se ven algo anticuadas, pero en líneas generales es espectacular y se merece esa matrícula de honor.
La historia es increíble. Me encanta cómo evoluciona la conexión entre Kratos y Atreus y la forma en que se vive esta aventura lineal. El objetivo es claro desde el principio, pero las complicaciones y desvíos que surgen acaban convirtiendo el viaje en algo épico, sumado a lo bien hilada que está la trama con Freya, Baldur y el resto de personajes. Aunque hay partes un poco más lentas, momentos como el de las Espadas del Caos o la pelea final son una locura. Además, el final es brutal; me apasionan los cierres tan épicos como este.
La ambientación es, para mí, lo mejor del juego. No tengo ni una sola queja en este aspecto: es absolutamente perfecta y cada reino es impresionante. A esto hay que añadirle una banda sonora magistral que encaja de maravilla en cada momento.
En cuanto a la jugabilidad, es muy entretenido (salvo algún tramo que flojea) y los combates contra los jefes son excelentes. Atreus encaja a la perfección en el sistema de juego. Sin embargo, si tuviera que señalar un punto débil, sería el exceso de cofres, que llega a hacerse pesado, y algunos desafíos que me resultaron aburridos o repetitivos. En este sentido, prefiero los God of War clásicos, donde debías pensar bastante más en ciertas situaciones, logrando una mezcla increíble entre el Kratos sanguinario y uno más paciente y resolutivo.
Aun así, Santa Monica hizo un trabajo extraordinario. Aunque para mí RDR2 debió ser el GOTY de 2018, entiendo perfectamente que God of War pueda mirarle de tú a tú, y eso ya son palabras mayores.
Dani Matrícula de honor
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Dani 7
Dani 9
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Dani 20 horas